La alimentación consciente (mindful eating) es una forma de relacionarte con la comida desde la atención plena, es decir, estando realmente presente en el acto de comer, sin juicios y sin prisas.
No es una dieta ni un plan para bajar de peso (aunque a veces eso pasa como efecto secundario). Es más bien un cambio de enfoque: pasar del “comer en automático” al comer con conciencia.
La idea central es escuchar a tu cuerpo y observar tu experiencia al comer:
Antes de comer:
Preguntarte si tienes hambre física o emocional.
Durante:
Notar sabores, texturas, aromas, temperatura, colores.
Después:
Percibir cómo te sientes: saciedad, energía, satisfacción.
Comer despacio (tu cuerpo necesita tiempo para registrar saciedad).
Reducir distracciones (menos pantallas, más presencia).
Disfrutar la comida, incluso la que consideras “no tan saludable”.
Observar pensamientos y emociones ligados a la comida.
Autocompasión, no perfección.
Mejor digestión
Mayor conexión con señales de hambre y saciedad
Menos atracones o culpa al comer
Relación más amable con la comida y con tu cuerpo
Más disfrute (sí, comer vuelve a ser placentero)