Prevención antes que curación

SINDROME METABÓLICO

SINDROME METABOLICO - huelva
Mejora tu calidad de vida
Consigue prevenir enfermedades crónicas

Puedes normalizar tus valores sanguíneos con una alimentación completa y equilibrada

Aún estás a tiempo
Conseguir normalizar tus niveles de glucosa en sangre

Tu glucemia alcanzará niveles normales y podrás prevenir una posible diabetes.

Reducir tu tensión arterial

para prevenir enfermedades como la hipertensión y con ello enfermedades cardiovasculares.

Mejorar tu perfil lipídico

Conseguirás reducir tu colesterol y triglicéridos y poder prevenir enfermedades cardiovasculares.

Reducir tu porcentaje de grasa

Para prevenir la obesidad o el sobrepeso.

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La resistencia a la insulina viene condicionada por factores genéticos y también ambientales como pueden ser la dieta hipercalórica, rica en grasas saturadas, la obesidad y el sedentarismo.

Este síndrome aumenta a medida que aumenta la edad de la población adulta
Aún estás A tiempo de poder prevenirlo
Un aumento de la proteína C reactiva (PCR) y de citocinas inflamatorias es característico del síndrome metabólico ¿Sabías qué ...?
Normalmente el hígado graso es asintomático y se diagnostica por una elevación de transaminasas en sangre ¿Sabías qué ...?
El síndrome de ovario poliquístico tiene su origen en una resistencia a la insulina ¿Sabías qué ...?
Adaptamos la alimentación a la prevención o tratamiento de distintos tipos de enfermedades.

MACARENA BUSTAMANTE

Nutricionista || Huelva

No hay un tratamiento específico del síndrome metabólico ya que como su origen está en numerosas causas, éste debe ser multifactorial.

Para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes mellitus tipo 2, el paciente debe hacer un  cambio en el estilo de vida, no fumar, seguir una dieta hipocalórica moderada para lograr una reducción del 7-10% de su peso e incrementar su actividad física. La reducción de la ingesta de sodio puede disminuir las cifras de tensión arterial. 

Con respecto a la actividad física, son suficientes 30 minutos al día de ejercicio físico aeróbico, de intensidad moderada, en la mayoría de los individuos.

Con el ejercicio se logra una mejor forma cardiovascular, junto con un aumento de la masa muscular y una elevación del metabolismo basal y se restablece la sensibilidad periférica a la insulina.

Los cambios en el estilo de vida son muy efectivos para prevenir la diabetes mellitus en la población de riesgo.

La dieta, además de hipocalórica, deberá ser baja en grasas saturadas. Los esteroles vegetales bloquean la absorción del colesterol en el tracto gastrointestinal y no influye ni en las concentraciones de HDL-colesterol (colesterol bueno) ni en los triglicéridos. Los ácidos grasos Omega-3 tienen efectos cardioprotectores, fundamentalmente antiarrítmicos, antitrombóticos,  y antiinflamatorios. Por supuesto la abstención absoluta del tabaco y el consumo moderado de alcohol o de sal son parte importante del tratamiento.

En la primera sesión es imprescindible realizar con anterioridad una analítica de sangre donde se encuentren valores tales como:

colesterol total, colesterol HDL y LDL, triglicéridos, glucosa, ácido úrico, proteína C reactiva, valores que se analizarán en consulta.

También se realizará la medida de perímetros para detectar si existe obesidad central así como la medida de la tensión arterial.

Una vez analizados los criterios diagnósticos del síndrome se procederá a analizar los hábitos alimentarios del paciente para comenzar a realizar las correspondientes modificaciones de dichos hábitos alimentarios.

Se llevará a cabo también la medida del análisis de composición corporal donde se analizará el MBI (Indice de masa corporal), porcentaje de grasa, grasa visceral que es la grasa acumulada a nivel de órganos vitales como hígado, riñón etc el cual es un parámetro íntimamente relacionado con el síndrome metabólico.

Seguidamente se fijarán los objetivos a perseguir y atendiendo a ésto se enviará por correo electrónico en un plazo de 24 horas un menú personalizado ajustado a las características del paciente.



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Macarena Bustamante - Nutricionista en huelva
Estaré encantada de resolver tus dudas
Preguntas frecuentes sobre nutrición y dietética

El síndrome metabólico es un conjunto de alteraciones metabólicas que aumentan de forma significativa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otros problemas de salud crónicos. No se trata de una única enfermedad, sino de la combinación de varios factores de riesgo que, cuando aparecen juntos, multiplican el impacto negativo sobre el organismo. En consultas de nutrición en Huelva, el síndrome metabólico es una de las condiciones más frecuentes, especialmente en adultos a partir de los 40 años, aunque cada vez se detecta en personas más jóvenes.

Para que una persona sea diagnosticada con síndrome metabólico, suelen concurrir al menos tres de los siguientes factores: obesidad abdominal, niveles elevados de glucosa en sangre, hipertensión arterial, triglicéridos altos y niveles bajos de colesterol HDL (conocido como colesterol “bueno”). Esta combinación es especialmente peligrosa porque suele evolucionar de forma silenciosa, sin síntomas evidentes durante años, hasta que aparece una complicación mayor.

En la provincia de Huelva y en general en Andalucía, los hábitos de vida han cambiado de forma notable en las últimas décadas. El sedentarismo, el consumo elevado de alimentos ultraprocesados y el abandono progresivo de la dieta mediterránea tradicional han contribuido al aumento del síndrome metabólico. Aunque la genética influye, el estilo de vida es el factor más determinante y, afortunadamente, también el más modificable.

La obesidad abdominal es uno de los pilares del síndrome metabólico. No se trata solo de un aumento de peso general, sino de la acumulación de grasa en la zona del abdomen, que es metabólicamente activa y favorece la inflamación crónica. Esta inflamación afecta a la sensibilidad a la insulina y al funcionamiento normal de los vasos sanguíneos. En consultas de nutrición en Huelva es habitual encontrar pacientes con un índice de masa corporal aparentemente normal, pero con un perímetro abdominal elevado, lo que también supone un riesgo.

Otro componente clave es la resistencia a la insulina. Cuando las células no responden adecuadamente a la insulina, el páncreas produce más cantidad para compensar. Con el tiempo, este mecanismo se agota y los niveles de glucosa en sangre aumentan. Este proceso puede desembocar en diabetes tipo 2 si no se actúa a tiempo. Una intervención nutricional temprana puede revertir esta situación en muchos casos, evitando el uso de medicación.

La hipertensión arterial asociada al síndrome metabólico suele estar relacionada con una alimentación rica en sodio, pobre en potasio y con un exceso de calorías. En zonas como Huelva, donde el consumo de productos procesados ha ido sustituyendo a la cocina tradicional, este problema es cada vez más común. La buena noticia es que pequeños cambios sostenidos en la dieta pueden reducir la presión arterial de forma significativa.

Desde el punto de vista nutricional, el abordaje del síndrome metabólico debe ser individualizado. No existen dietas milagro ni soluciones rápidas. En una consulta de nutrición en Huelva, el primer paso es una evaluación completa del estado de salud, hábitos alimentarios, nivel de actividad física y contexto personal del paciente. A partir de ahí, se diseña un plan nutricional realista, sostenible y adaptado al entorno local.

La base de la intervención nutricional es la mejora de la calidad de la alimentación. Se prioriza el consumo de alimentos frescos, de temporada y mínimamente procesados. En Huelva contamos con una gran variedad de productos locales de excelente calidad, como frutas, verduras, pescado, marisco, legumbres y aceite de oliva virgen extra, que encajan perfectamente en una estrategia nutricional para el síndrome metabólico.

La reducción del consumo de azúcares añadidos y harinas refinadas es fundamental. Estos alimentos provocan picos de glucosa e insulina que empeoran la resistencia a la insulina y favorecen el aumento de grasa abdominal. Sustituirlos por carbohidratos complejos, ricos en fibra, ayuda a mejorar el control glucémico y la saciedad.

Las proteínas también juegan un papel clave. Un aporte adecuado de proteínas de calidad contribuye al mantenimiento de la masa muscular, algo especialmente importante en personas con síndrome metabólico. El músculo es un tejido metabólicamente activo que mejora la sensibilidad a la insulina. Pescados de la costa de Huelva, huevos, legumbres y carnes magras son excelentes opciones dentro de una alimentación equilibrada.

Las grasas no deben eliminarse, pero sí seleccionarse cuidadosamente. Las grasas saludables, como las presentes en el aceite de oliva virgen extra, los frutos secos y el pescado azul, tienen un efecto beneficioso sobre el perfil lipídico y la inflamación. En cambio, las grasas trans y el exceso de grasas saturadas empeoran los parámetros metabólicos y deben limitarse.

Además de la alimentación, el estilo de vida es un pilar fundamental en el tratamiento del síndrome metabólico. La actividad física regular mejora la sensibilidad a la insulina, ayuda a reducir la grasa abdominal y contribuye al control de la presión arterial. No es necesario realizar ejercicio extremo; caminar a buen ritmo por Huelva, entrenar fuerza de forma progresiva o mantener una rutina activa es suficiente para obtener beneficios claros.

El descanso y la gestión del estrés también influyen de forma directa en el síndrome metabólico. Dormir mal o vivir en un estado de estrés continuo altera las hormonas relacionadas con el apetito y el metabolismo. En consulta se trabaja de forma integral, teniendo en cuenta estos factores que a menudo se pasan por alto, pero que marcan la diferencia en los resultados a largo plazo.

Una de las preguntas más habituales es si el síndrome metabólico se puede revertir. En muchos casos, la respuesta es sí. Con un abordaje nutricional adecuado, cambios sostenidos en el estilo de vida y seguimiento profesional, es posible normalizar los parámetros alterados y reducir de forma drástica el riesgo cardiovascular. Cuanto antes se actúe, mejores serán los resultados.

Es importante evitar el enfoque de “dieta temporal”. El síndrome metabólico requiere un cambio de hábitos duradero. Por eso, en una consulta de nutrición en Huelva se trabaja la educación nutricional, enseñando a la persona a tomar decisiones conscientes, adaptadas a su entorno social, laboral y familiar. El objetivo no es solo mejorar analíticas, sino ganar salud y calidad de vida.

En resumen, el síndrome metabólico es una condición seria pero altamente modificable. La nutrición juega un papel central tanto en la prevención como en el tratamiento. Contar con el acompañamiento de un profesional de la nutrición en Huelva permite abordar el problema de forma personalizada, realista y eficaz, aprovechando los recursos locales y fomentando hábitos saludables que se mantengan en el tiempo.

La diabetes es una enfermedad metabólica que se caracteriza por la presencia de hiperglucemia asociada a alteraciones del metabolismo graso y proteico, y que está condicionada por factores (genéticos y/o ambientales) cuya causa última es un defecto en la secreción y/o en la actividad de la insulina. Ello conduce a la aparición de complicaciones importantes a largo plazo por la afectación de los vasos sanguíneos (disfunción endotelial y glucotoxicidad), que dañan distintos órganos y sistemas, lo que da lugar a complicaciones de tipo microvascular (retinopatía, nefropatía, neuropatía) y de tipo macrovascular (aterosclerosis).

Tanto es así, que en los países occidentales la diabetes es  la primera causa de ceguera y de enfermedad renal terminal. Es causa de cardiopatía isquémica, neuropatía periférica y la primera causa de amputaciones no traumáticas de los miembros inferiores por aterosclerosis periférica.

El síndrome metabólico, descrito por Reaven se refiere a la agrupación de ciertos factores de riesgo cardiovascular que se presentan en la población con una asociación mucho más intensa de la que sería esperable por el azar.

Se trata de las más importante epidemia del siglo XXI, ya que alrededor del 20-25% de la población adulta occidental lo padece y además esta prevalencia va claramente en aumento.

Efectivamente Reaven observó que varios de los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular (obesidad, hipertensión, diabetes, alteraciones de los lípidos) se asociaban en ciertos individuos con mayor frecuencia de lo esperable por azar. Posteriormente se demostró que la base que subyace a esta entidad parece ser una resistencia a la insulina por eso también se denominó síndrome de resistencia a la insulina. Ahora sabemos que hay otras enfermedades que también se asocian con mayor frecuencia a este síndrome como el de ovarios poliquísticos, el hígado graso, las alteraciones del sueño y algunos tipos de cáncer.

Una de las consecuencias más importantes de la resistencia a la insulina es la elevación de los ácidos grasos libres (AGL) en sangre, que a su vez potencian y empeoran la resistencia a la insulina (lipotoxicidad). Además, la resistencia a la insulina a nivel hepático, muscular y del tejido adiposo se  acompañan de la producción de citoquinas proinflamatorias y de una deficiencia relativa de citoquinas antiinflamatorias. Todo ello contribuye a la aparición de un estado inflamatorio crónico.

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